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Por qué mis dibujos no se ven como los de otros (y qué nadie te explica)

Muchos empiezan con el carboncillo y se frustran porque sus dibujos no se ven como esperan. En este artículo hablo del error más común al aprender retrato en carboncillo, de por qué el progreso no es inmediato y de esa parte incómoda del proceso que casi nadie menciona. Es la antesala del video donde desarrollo todo con calma.

APRENDER A DIBUJAR

Ariel Betancourt

1/16/20262 min read

Por qué mis dibujos no se ven como los de otros (y qué nadie te explica)

El carboncillo no es el problema (aunque todos lo culpan)

Cuando un retrato no funciona, lo primero que se señala es el material.
Que si el carboncillo ensucia, que si no se controla, que si es difícil.

La realidad es otra:
en carboncillo no estás dibujando una cara, estás construyendo volumen.
Y si no sabes qué estás construyendo, ningún material te va a salvar.

Aquí es donde muchos empiezan mal… sin saberlo.

El error silencioso: empezar sin entender qué estás buscando

La mayoría arranca un retrato esperando que “aparezca” una cara.
Manchan, corrigen, vuelven a manchar… y cruzan los dedos.

Pero el carboncillo no funciona por suerte.
Funciona por valores, formas grandes y decisiones claras desde el inicio.

Cuando eso no se entiende, el dibujo se vuelve pesado.
No porque sea difícil, sino porque no tiene dirección.

Parte 1: empezar desde la mancha (aunque incomode a muchos)

La primera parte del proceso no es bonita.
No hay líneas limpias ni detalles agradables.

Solo luz y sombra buscando estructura.

Aquí se nota quién está copiando una foto
y quién está aprendiendo a ver.

Muchos se saltan esta fase…
y luego no entienden por qué el retrato no sostiene el peso.

Parte 2: cuando el dibujo “se ve bien”… pero no convence

Este es el punto donde la mayoría se confía.
El retrato ya parece una cara, pero algo no encaja.

Los ojos están vivos… pero no del todo.
La boca funciona… pero no dice nada.

Aquí no se trata de sombrear más.
Se trata de comparar, medir con el ojo, ajustar milímetros que cambian una expresión completa.

Sin cuadrículas.
Sin calcar.
Solo entrenando la observación.

Parte 3: el salto al realismo que casi nadie explica

Hay un momento en el que el retrato está bien construido,
pero todavía no se siente real.

Aquí el carboncillo deja de ser “sucio”
y empieza a ser preciso.

Los valores se afinan.
Los bordes se controlan.
El rostro empieza a respirar.

Esta parte suele omitirse o resumirse.
Aquí se muestra completa.

Esto no es un video suelto, es un proceso completo

Este recorrido está dividido en tres partes, porque así se aprende de verdad.
No son trucos rápidos ni atajos.

Es ver cómo se toman decisiones reales,
cómo se corrige cuando algo no funciona
y cómo se llega al realismo sin fórmulas mágicas.

Este artículo es solo la antesala.
Los videos muestran el proceso completo, sin cortes innecesarios.

Si alguna vez sentiste que tus retratos se quedan a medio camino,
probablemente no sea falta de talento.

Probablemente estés saltándote una de estas partes sin darte cuenta.

Y eso es exactamente lo que vas a descubrir en el video.